viernes, 1 de agosto de 2008

Educación - Patricia Redondo


“Nosotros no recibimos bebés, no somos abuelas, somos instituciones públicas” (Publicado en Nº 86 1/8/08)

Esto le decía Patricia Redondo, en el marco del Encuentro Regional de Nivel Inicial que organizó SUTEBA. Se realizó en Mar de Ajó el pasado 18 de julio y contó con una importante cantidad de participantes de la región. Nos recibió en forma exclusiva, luego de la conferencia “Educando mirando el futuro” que dio en el Encuentro.
Redondo es docente, investigadora y ex Directora de la Dirección del Nivel Inicial de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Su tarea le ha permitido recorrer la Argentina y conocer experiencias en otros países. Es autora del libro “Escuelas y pobreza, entre el desasosiego y la obstinación” un documento que aborda la problemática fundamentalmente social en el entorno de las instituciones educativas.

¿Por qué la educación inicial es un derecho social?
Porque cada vez más se viene demostrando este último tiempo que las edades tempranas requieren de una educación que posibilite que los niños reciban culturalmente aquello que requieren para su crecimiento y desarrollo, en algunas ocasiones se pensó que la atención con la familia es suficiente y hoy, en términos de derecho, de poner a todos los chicos en un mismo punto de partida la educación juega un papel que “no lo reemplaza” ninguna otra institución, no es reemplazable, si es reemplazable forma otra cosa. Hubo algunas políticas que decían por ejemplo si se extiende la audición de Plaza Sésamo, podría dejar de invertirse en América Latina en la educación infantil porque es muy cara, bueno las investigaciones indican que una cosa es un producto bien hecho en televisión y otra cosa es un maestro, con un grupo de niños, en una institución; son cosas totalmente distintas.
Sabemos que las instituciones educativas trabajan hoy en un entorno muy complejo. ¿Cómo se construye un tejido de sostén para no mimetizarse con esta realidad?
Creo que hay que hacer varias operaciones en simultánea: una es una operación pedagógica que está descripta por un filosofo francés, que se llama Rancier, que de los últimos aportes es lo más importante en pedagogía, que es verificar la igualdad a través de la educación: que la educación sea un acto que verifique igualdades, es decir, no parte de reconocer la desigualdad, sino la igualdad de los sujetos con los que se trabaja. Él lo propone como una operación pedagógica, yo creo que las Escuelas hay que sostenerlas, es decir que la mirada de los educadores no esté tan puesta mirando por la ventana el tipo de casa, la familia y otro tipo de cuestiones, sino que mirando a los chicos les ofrezca algo de máxima: “voy por la máxima”, para la de mínima está la realidad que excluye, pero desde las escuelas hay que tener una apuesta de máxima con la confianza, esto no significa que de igual que un chico coma o no coma, pero esa no es condición de lo que uno tiene que ofrecer en términos de enseñanza. Lo que hay que disputar son políticas de alimentación. Yo me dedico a estos temas desde hace muchos años y soy de las que digo que el hambre no es un problema de la didáctica; el problema es cuando creemos que desde la didáctica se resuelva un tema que es de orden social. Ahora, cuando las escuelas se minimizan, se reducen, quedan más expuestas a que los problemas las atraviesen de un modo con los cuales no puedan, o sea, no pueden con esos problemas. Una Escuela que enseña, que está bien parada, puede tener diferencias con la comunidad, puede tener situaciones con grupos de alumnos, puede tener problemas con el edifico, puede tener problemas por faltas de recursos desde la centralidad de esa Escuela que está ubicada en una tarea compartida. Cuando la tarea queda entre la comida, entre una atención de resolver esto, resolver cincuenta mil cosas y no se resuelve el núcleo, eso deja a los maestros muy desvalidos en términos de posición, después si hay una madre que agrede a un maestro es como un problema en la superficie, el problema es que los maestros quedan desvalidos porque han perdido el sentido de lo que tienen que hacer.

“El problema es que en las familias no haya para que coman”
¿Parece que hoy la Escuela se ha corrido de su eje principal?

Una escuela que asiste o enseña es una dicotomía falsa, porque la escuela argentina, si bien tiene comedores y un servicio alimentario, y nosotros sostenemos hace muchos años que es una asistencia inconclusa porque si se estudian los cupos, se hace un seguimiento de estos cupos y hacés un estudio de los cupos y de nutruición, no son cupos alimentarios que resuelvan la cuestión nutricional. Con lo cual de qué se trata la asistencia, es una discusión, es decir, cuando uno mira series yankis en la televisión, ve a los chicos en jornadas completas, con comedores, entonces allí que coman en la escuela no es un problema, el problema son las condiciones, es decir, que coman en la escuela porque si no, no comen en otro lado. Esta es la disputa verdadera, no que haya comedores; estamos tan acostumbrados a ver estudiantes con bandejas que van a comedores, nos resulta natural verlo en televisión, lo que nos resulta extraño es ver nuestros comedores en donde la cocinera y los directores hacen maravillas para tener un guiso más o menos bien presentado, comedores con un ruido terrible, el maestreo con doble turno y todo en un orden de deterioro que la mayor fragilidad es creer que los chicos comen en la escuela. Ese no es el problema, el problema es que en las familias no haya para que coman. Si en la familia tienen para comer y en la escuela hay jornada completa con un buen servicio alimentario, bien pago, cuál es el problema. Yo he tenido la suerte de visitar otros países en donde los comedores funcionan con un ecónomo, los que trabajan en ese servicio tienen que tener una libreta sanitaria, las bandejas no las toca ningún maestro, con veinte dietas diferenciadas de acuerdo a un estudio nutricional de la población, eso es otra cosa. El problema es que acá tenemos una dicotomía: que la escuela asiste o enseña, cuando no es verdad que termina de asistir y no es verdad que la enseñanza esté solamente limitada a las cuestiones de la asistencia. Que no se enseñe en la escuela depende de un conjunto de factores, o que se enseñe de modo devaluado, que yo creo que es parte de lo que sucede: de la formación de los maestros, de las políticas de formación del Estado, de las condiciones salariales, de la organización de los puestos de trabajo. Los profesores tienen cargas horarias imposibles; un buen profesor con quinientos alumnos no puede llevar adelante una tarea educativa; hay una estructura de los puestos de trabajo, por los cuales el SUTEBA viene discutiendo hace mucho tiempo, que es insuficiente. Es decir, hay un conjunto de factores. El tema es que cuando uno abandona el lugar de la transmisión, el sentido de nuestro trabajo se diluye y allí es como decir: bueno, nosotros trabajamos en Las Quintas, un barrio con una complejidad social de éste orden, como seguramente una escuela del centro de Mar de Ajó tendrá otra complejidad social, y allí se condensan más dificultades y está muy bien que discutamos en el orden de cuál es la complejidad y no que digamos bueno, acá ya se sabe que no se puede hacer nada, entonces desde el vamos nosotros mismos reducimos el currículum a lo básico. En todo caso, disputemos la de máxima y que los chicos y las familias y la escuela vean qué se puede hacer con ello, pero no somos nosotros quienes tenemos que resolver si van a estudiar la historia de Roma o no. Tienen tanto derecho al saber particular y universal como un chico que está en un barrio con otras condiciones.

“Hubo un agravamiento de todas las condiciones”
Esto se fue complejizando…….
Hubo un agravamiento porque, digamos, la pauperización llegó al sector docente. Hubo un agravamiento de todas las condiciones, pero que también llegaron a los maestros. Es decir, el maestro tenía históricamente un lugar diferenciado. Y cuando vos hacías historia de vida - yo hacía investigaciones en los ´90- las historias de vida de las maestras eran similares a las historias de vida de las mujeres del barrio donde ellas trabajaban. Qué quiero decir: salían a primera hora, viajaban, organizaban su casa antes de irse, tenían que distribuir a sus hijos, tenían un doble cargo, volvían a buscar a sus hijos, llegaban a sus casas y los relatos, yo me acuerdo perfectamente, decían que se dormían mirando televisión, como una mujer que sale a la mañana, trabaja todo el día y vuelve a la noche, y a la noche además debe hacer la cena. Aquí lo que ha habido es un agravamiento del conjunto, entonces, hoy no son sólo los chicos los que no acceden a lo que correctamente se conoce como bienes culturales, son los propios maestros: ir al teatro, ir al cine, comprarse libros, tener acceso a una cultura plural, esto no es algo tan sencillo para un maestro. No sé cuántas veces salen los maestros de La Costa al teatro, acá no hay y quizás no pueden programar para salir porque tienen un doble cargo; ha habido un agravamiento general.

La “obstinación” de los maestros
¿Cuál es su mirada del futuro, se puede generar algún cambio?
No es una mirada apocalíptica. Mi mirada al futuro es en un punto escéptica, porque a veces ciertos escepticismos te ayudan a tratar de pensar otras cosas, y en otra perspectiva, optimista. Yo tengo el privilegio de andar por muchos lugares, por ejemplo estuve en El impenetrable del Chaco, en Tierra del Fuego y cuando uno recorre encuentra algo que los pedagogos extranjeros siempre destacan cuando vienen a la Argentina, que yo lo escribí como obstinación en el libro “Escuelas y pobreza, entre el desasosiego y la obstinación”, que es una obstinación de los maestros en nuestro país por sostener algo parecido a una escuela. Y vos encontrás maestros sin políticas, solos, maestros en el norte –una maestra me contaba cómo se organiza para llegar con diarios a la escuela, que camina quince kilómetros y los alumnos salen a buscarla los días que ella trae los diario, etc, y ves que los itinerarios de los maestros y profesores, si uno cartografía América latina, son itinerarios de obstinaciones.
Como también creo que por primera vez estamos sintiendo cierta resonancia de aquellos que han largado la toalla y están en las escuelas para acumular horas y da todo igual, eso creo que está también; sigo convenciéndome de que no es lo hegemónico.

“Los medios masivos están haciendo un papel nefasto”
Hay un ingrediente que se agrega y es la violencia social que se traslada a las escuelas y hay un discurso instalado, sobre todo en el nivel inicial, del abuso…….
El tema del abuso es una creación de los medios masivos, no hay ninguna preocupación por entrarle al tema con seriedad, ninguna; es obsceno el modo en que lo tratan. Yo he ido a un lugar en el conurbano donde hasta le han pagado a las comunidades diez y veinte pesos para aparecer agarrados a las rejas, reclamando linchar a la directora y me parece que eso lo que genera es lo que se llama un miedo difuso, donde uno no sabe exactamente qué enfrenta pero eso le provoca temor, es decir, lo que provoca temor es qué podrá decir el otro si yo hago tal cosa. Entonces el profesor de música no hace un montón de cosas porque tiene temor de que lo acusen, el profesor de educación física tampoco, la maestra empieza a no cambiar a los chicos en los jardines de infantes y tienen que venir los padres y los padres por ahí están trabajando, cómo van a venir a cambiarlo. A mí me parece que lo que obtuvo este discurso es un temor generalizado, me parece que hay cosas que suceden, que han sucedido siempre, que no son nuevas y sí hay que empezar a hablar con mayor honestidad en las Instituciones de aquellos que no se hacen responsables de lo que les corresponde y si uno ve que un compañero tiene ciertos gestos, sin hablar de abuso, ciertos gestos de autoritarismo, de falta de cuidado, hay que construir modos institucionales de decirlo y plantearlo.
A mí me parece que también hay algo, y yo pude corroborarlo en investigaciones, de cierta complicidad, eso me parece que es lo que hace que las instituciones queden bajo sospecha, es decir, cuando hay un grupo de profesores, a veces todos saben que hay uno que hace algo que no corresponde que haga, y no hablo de abuso: llega tarde, maltrata a los alumnos, contesta mal, no sé, arbitrariedad pura, y pareciera que este alguien tiene una impunidad terrible en las instituciones, esto me parece que es lo que hace que de golpe, cuando pasa algo, todos quedamos bajo sospecha. El tema del abuso tiene una pantalla tan importante que se ultrageneraliza, los medios masivos están haciendo un papel nefasto, hay una cuestión maquiavélica en donde lo único que importa es vender y esto genera miedo en las maestras.

“Cuando se recibe a un niño, se recibe a un pequeño ciudadano…”
El nivel inicial es el primer contacto del niño con el Sistema educativo. ¿Cuáles son las marcas culturales más importantes que debería dejar en el marco de esta educación para lo que está “por venir”?

La marca principal tiene que ser la nominación, es decir, que se lo nombre como sujeto único, singular, en una humanidad de seis mil millones de personas. Socialización, alfabetización todo lo que conocemos como práctica del nivel inicial, reconocer que hay que alojarlos construyendo normas democráticas desde las tempranas infancias. Hay países que vienen haciendo prácticas de formación ciudadana en el nivel inicial, nosotros tenemos muy poco, prácticamente nada. El consumo de televisión hace que los chicos tengan una visión del bien y del mal que debe ser tratada desde que son muy chiquititos, se puede trabajar lo malo, lo bueno, lo justo, lo injusto, desde el nivel inicial, hay que pensar que cuando se recibe a un niño, se recibe a un pequeño ciudadano, a él, hay que darle las señales necesarias para poder construir su propia construcción ciudadana. Nosotros no recibimos bebés, no somos abuelas, somos instituciones públicas. Yo recorrí lugares muy duros de la provincia, pero muy duros, y me encontré con nenes que tienen un nivel de lenguaje, pensamiento y creación increíble, unas prácticas increíbles, unas experiencias maravillosas, que deberían ser mostradas. Por citar un ejemplo, hay chicos de cinco años que fueron capaces de producir un documental, la primera experiencia de cine con chicos de cinco años.
Producción y colaboración
María Rosa Mayer

1 comentario:

GaChi Blogspot dijo...

Excelente aprovechamiento de este sorprendente «mundo digital» para difundir aquiello en lo que los «macro medios» pocas veces se detienen... Me siento yo también en esa búsqueda...

Excelente entrevista...!


Graciela - MDA Cultural